lunes, 7 de enero de 2013

Sin mapa por Ciudad de México

Impactante. No puedo pensar otra palabra para describir esta ciudad. Si no hubiera venido sentada en el avión, yo cacho que me voy de raja con la vista aérea del DF. Realmente impactante.

Llegué el viernes 28 de diciembre desde Santo Domingo. Dejé el caribe con una profunda nostalgia pero con la adrenalina que produce una nueva aventura.

Me bajé del avión y tuve que hacer una cola gigante para entrar al país (menos mal me dejaron pasar a pesar de no tener boleto de salida). De ahí a la micro. De ahí al metro. Menos mal Karen me había dado instrucciones precisas para llegar a su trabajo, así que me ubiqué regio. ¡El metro tiene 12 líneas!.

Fuimos con Karen hasta su casa en el norte de la ciudad. Fue el manso pique con la mansa mochila (mi hogar de 15 kilos que llevo a la espalda). Me gané el odio de muchos. De ahí la bienvenida oficial con tacos y cerveza, música y amigos. Me fui a casa de Randall (mi primer anfitrión mexicano) y me puse a pasear por la ciudad. Verlo todo es imposible aunque me quedara un año acá. A priorizar entonces. Gracias a todos los amigos y amigas por sus datos.

Había una chinita quedándose en la casa con nosotros, ¡venía por dos días!, la pobre estaba con taquicardia corriendo de allá para acá. Esta ciudad es gigantesca.

Fuimos con Randall y su novia al Museo de Antropología. Toma dos tardes verlo bien. Vi la Piedra del Sol y me tomé una foto con Coatlicue. Ñoñés pura y felicidad extrema.


Conocí el bosque de Chapultepec. Me impresioné con la cantidad de gente en las calles. Ni en mi sueño más loco me habría imaginado como era esta ciudad (la canción del metro de Café Tacuba me hace tanto sentido ahora).

El 31 fui al centro. Estuve como tres horas adentro de la Catedral. Esto si que es barroco extremo. Ya andando por las calles me había dado cuenta de que todo es barroco y kitsch, pero la catedral de la capital virreinal... uff, realmente de otro mundo. La Plaza del Zócalo, de otro mundo también. Por la cresta la inmensidad (¡y el oro!), mi pobre corazoncito está fuera de control. Es todo bastante abrumador.

Pasé el año nuevo bailando salsa. Si el año nuevo pasado me hubieran dicho que recibiría el 2013 acá no me la creo. Luego seguí la noble tradición del 1° de enero: flojear. Randall estaba donde su abuela y se me unió como a las 17:00 hrs. en la maratón de Friends.

Al día siguiente a la Plaza de las Tres Culturas: alucinante. Luego a la Casa Museo de Frida Kahlo: lo máximo. Qué tremenda mujer, qué vida, aunque lo creía imposible la admiro aún más que antes. Vi su cama, sus prótesis y como las decoró, su silla de ruedas, su ropa, su obra. No pude evitar soltar unos lagrimones. Realmente conmovedor. De ahí al Museo de Trotsky, super dato de Tai Pei. No es un gran museo, no está muy bien tenido, pero la atmósfera que transmite hace que a uno se le paren los pelos. Las balas en los muros, las torres de vigilancia, su jardín, su humanidad. A veces se me olvida que estos grandes personajes históricos también fueron personas.


El viernes por fin a Guadalupe. Otra vez: impactante. Yo igual me burlo y peluseo que Juan Diego tomó mucho peyote y por eso vio a la virgen, pero me gusta la Guadalupe como ícono y me gusta también el barroco. No creo en dioses, ni vírgenes ni santos. Entonces la devoción que vi me impresionó. Acercándose a la basílica se ve el comercio guadalupano, las miles de personas  que caminan hacia el santuario, la misa donde la gente levanta a las guaguas (y no tan guaguas) para que las bendigan (como en La Tirana), los grupos de católicos que vienen de quién sabe donde a adorarla. Puta la iglesia que tiene poder todavía. Como mueve masas.

Con Randall nos llevamos regio. Quedamos que alojaría una semana con él, por el bien de la convivencia. Entonces después de la Guadalupe hice algo de aseo en la casa y me vine al barrio Condesa a invadir a David. Otro tierno. Estos mexicanos son unos amorosos, "la neta" me han tratado super bien.

El barrio es precioso y la primera noche fuimos por tacos y cerveza. En verdad todo el tema gastronómico es un mundo increíble. El maíz, el frijol y el chile están siempre presentes, y la cocina mexicana da como para escribir un tratado. Desde el comercio callejero de esta, sus preparaciones e ingredientes, hasta la relación del mexicano con la comida son alucinantes. Hay como cien tipos de tacos, chicharrones y tortillas diferentes. Menos mal no me ha dado lo que se conoce como "la maldición de Moctezuma". Parece que los turistas siempre se enferman de la guata. Menos mal yo tengo guata de cachureo.

Conocí el Castillo de Chapultepec, donde está el Museo de Historia, ahí aprendí a diferenciar próceres y revolucionarios y conocí algo de la compleja historia de este país. He de confesar que de los siglos XIX y XX sabía bien poco. Un gran vacío en la formación universitaria-historia-puc. Isabel Torres se llamaba la profesora que nos hizo ese ramo.

Aprendí que Benito Juarez se peinaba a lo "langüetazo de vaca", que Madero era un barbón, de Zapata y sus bigotes y de cosas más profundas también. Muy completo el museo. Algo desordenado pero lindo, lindo. La vista del castillo es preciosa, se ve todo el bosque y la ciudad.

A la tarde fuimos a la Cineteca Nacional. Vimos la película "En busca de un muro" que habla de Orozco y sus andanzas por Estados Unidos buscando muros para pintar. Caminamos de noche por Coyoacán. Qué barrio más bello.

Después, a las pirámides, a Teotihuacán los boletos. Entrenida la ida en bus. Como me muevo principalmente en metro ver la ciudad desde arriba fue bacán. Ver las afueras de la ciudad también.

De las pirámides, adivinen... son impactantes. Llegué a la punta de la Pirámide del Sol con la lengua afuera, y la sensación de estar ahí arriba, tomando el sol en la Pirámide del Sol, fue increíble.

Aprendí un montón de cosas sobre los Teotihuacanos. Su ciudad es maravillosa. Urbanistas y astrónomos. Simetría, equinoccios y magnificencia.

Hay tanto que ver. Es increíble, maravilloso y abrumador. Los habitantes de esta ciudad se matan de la risa cuando les cuento como es Frutillar, con sus ocho mil habitantes y la vida bucólico pastoril.

Así que me voy pronto a las provincias. Hice una lista muy ñoña de las cosas que me faltan por recorrer acá y el viernes me largo. A ver pueblitos. Necesito algo de campo.

Ahí les seguiré contando como me va.

Muchos saludos.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El bello San Juan

Y conseguí la famosa visa, y me devolvieron el pasarporte que anduvo patiperrando dos semanas, y me saqué un boleto en ferry y partí a San Juan.

Estuve diez días, llegué en barco el viernes 14 a la casa de Leoncio, lo conocí por la web www.couchsurfing.org, y a poco andar nos hicimos de lo más compinches. Fue mi anfitrión, mi amigo, hermano mayor, marido (de 40 años de casados), guía de la ciudad, confidente. sicólogo y compadre. La verdad es que encontré un lindo hogar allá en San Juan que me acogió. Me gusta pensar que dejé algo allá también.

San Juan es una ciudad maravillosa, que de verdad encanta. La primera vista desde el ferry ya hizo que me corazón empezara a latir más fuerte. Tuve la suerte, además, de vivir a dos cuadras de la playa. Me iba en bañador y toalla a la playa a tirar un piquero, así de siemple. Igual en Fruti vivia al lado de la playa también, pero les aseguro que este mar estaba bastante mas tibiecito que el Llanquihue. Estabamos en un barrio soñado con pajaritos y árboles y veredas. Pero de todos modos cuando uno se alejaba de los lugares turísticos o acomodados se notaba que la ciudad en general debe tener una calidad de vida bastante superior al común latinoamericano (cuando vaya viendo más ciudades les iré contando sobre esto). El clima también acompañó, acá estamos en invierno, entonces el calor no es abrumador y es perfecto para andar a pata. Caminaba para todos lados, y las distancias largas se hacían en guagua (micro), metro o lancha... jajaja, si... lancha... exquisito.



Me lo caminé todo, fui al mismo parque como cuatro veces, pasié por el viejo San Juan como loca, fui a una feria de cooperativas, a un cine al aire libre, a la Universidad, a unos museos, a La Perla, al cementerio y al concierto de Calle 13.

Puta el concierto bueno. La cagó. La cantidad de gente que había era impresionante. Partimos temprano con Leoncio en guagua, al Centro de Convenciones de San Juan. El concierto iba a empezar a las 22:30 y nosotros llegamos como dos horas antes de eso. Nos separamos en la entrada (Leoncio es periodista, entonces tenía que irse pa otro lado) y de ahí a esperar nomás. Llegó la nueva alcaldesa y la gente se sacaba fotos con ella, ahí me contaban algo de la política local... el reloj avanzaba y la ansiedad era cada vez mayor. La hueá estaba repleta de gente, yo adelantito pero a un costado para tener espacio para bailar, como que estaba en shock... cuando salieron al escenario quedó la cagá, me vibré todas las canciones, cuando salió Rubén Blades el lugar estalló en llamas, yo no paraba de gritar, de ahí me dí cuenta que no se escuchaba nada de lo que cantaban porque toda la gente a mi alrededor estaba igual. Ja ja ja, fué la raja, que quieren que les diga. De ahí a la casa... Y solo llevaba dos días en la ciudad. La cosa estaba empezando.

Estuve esa primera semana de vacaciones en la casa de mi nuevo amigo. Paseamos, conversamos, yo salia a caminar, a veces cocinaba, carreteamos. Lo pasamos super bien. Leoncio fue súper amable conmigo. Me encanta tener un nuevo amigo, la verdad es que nos acompañamos harto.


Es divertido contarle tu vida a otra persona, a un desconocido. Me he dado cuenta que yo como que me desarmo y se rearmo cada vez que expreso algunas cosas con palabras, como si fuera un cubo rubik. Esta bueno porque he entendido mucho mejor algunas cosas poniéndolas en palabras. Igual es fuerte porque hay que enfrentar un montón de emociones, pero ha estado bien. Me ha hecho bien.

Hermano mayor y Cuñada llegaron a pasar la navidad allá. Caminamos más, vimos El Hobbit, hicimos un asado en la casa, conocieron a mi amigo nuevo y donde estaba viviendo, cacareamos, nos sacamos fotos, hicimos videos y tomamos sangría. Tiramos petardos en la plaza, prendimos chispitas y celebramos navidad.

Y ya era 25 y ya había que irse. Parto mañana a Ciudad de México. Ni les explico la adrenalina, muero por conocer el DF, pero un pedacito de mi se quedó allá en San Juan. 

Así que ya chicos, ahora en serio, todos los datos de lugares entretes de los que sepan en DF me vendrán bien, ya supe del Museo de Trotsky y de algunos imperdibles, así que si han estado allá o saben de algo me avisan, por acá, por mail o facebook.

Muchos cariños, ¡los últimos cariños desde el caribe!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ñoñés

Estoy en plenas vacaciones. Salgo a caminar harto, vamos a veces a tomar una cerveza con mi hermano y mi cuñada, hacemos asados, espero mi pasaporte visado para poder ir a Puerto Rico, y trato de hacer algo de actividad mental para que mi cerebro no se duerma (entre lo fumado y lo tomado no quiero que se desintegre). Aparte de eso veo miles de series (y las comentámos con mi hermana Fe vía facebook), miro películas, duermo y escucho música la mayor parte del tiempo, y ha sido bacán. Vacaciones, las necesitaba mucho más de lo que pensaba.

Pero hacer cosas ñoñas no me cansa, ni me estresa, ni me aburre. Me encanta. Me hace ñoñamente feliz. 

Es super difícil encontrar información sobre actividades culturales acá, hay super poco en la web y lo poco que hay esta muy disperso. Pero dicen que el que busca...

Fui a un Simposio de Arte Religioso en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (la primera del continente). Como en todo simposio, hubo el más variopinto tipo de expositores; algunos aburridísimos, otros ultra canutos (los dominicanos son particularmente creyentes), y unos ultra secos. Había una vieja que se había ido a meter a unas fiestas religiosas de unos pueblos perdidos en el tiempo y el espacio y los había registrado, otro que contó todo el proyecto de remodelación y puesta en valor de la Catedral Primada de América, el futuro museo y la creación de circuitos por el barrio, un caballero que se mandó la lata de ver como ha evolucionado el uso de iconografía religiosa en el arte dominicano hasta la actualidad... fueron dos días en que se habló de artes, ritos, historia, símbolos y sincretismo. Lo pasé la raja.


Auditorio Manuel Cabral, Universidad Autónoma de Santo Domingo. 
Noviembre 2012.

Aparte de eso y de ver por streaming una conferencia de Todorov (¿Es la memoria un remedio contra el mal?), la otra ñoñez grande fue ir a la Bienal de Arquitectura y conocer la biblioteca. Andaba yo buscando la Biblioteca Nacional, ya que tengo ahí una idea loca de artículo que quiero hacer, y me dí cuenta que las instituciones culturales más importantes de la ciudad están todas en un mismo parque (algo así como la Quinta Normal de Santiago). Es bacán, el Teatro Nacional, la Cineteca, tres Museos y la Biblioteca, los edificios todos cerquita con parque entremedio, nada mejor, uno pasea entre la naturaleza para ir de un sitio a otro. Me metí al Museo de Arte Moderno a preguntar una cosa y estaba la Bienal. Super bueno el montaje, estaban los proyectos organizados por categorías, dos o tres fichas por proyecto y las maquetas de los más bacanes. La inmensa mayoría eran proyectos privados (tengo serias dudas de que el Estado se dedique a otra cosa distinta que robarle a los dominicanos). Lo otro que me llamó la atención es que, de todos los proyectos de intervención urbana, solo uno tenía contemplada la participación de la comunidad. Pucha que estamos atrasados en los temas de participación ciudadana. Y todavía hay pasteles que dicen que uno puro se queja por nada cuando los ciudadanos reclamamos nuestros derechos.




Después de ver la Bienal y la muestra permanente me metí a la biblioteca del museo, que es especializada en arte (la Biblioteca Nacional, recién remodelada, esta cerrada por fumigación). Hay dos funcionarios, uno al computador (don Julio) y una revisando documentos (aún no sé su nombre). Yo les pedí que me enseñaran como funciona la cosa, pregunté si están los catálogos en digital y de ahí uno saca los códigos y los pedía o cual era el sistema para poder leer un rato. El hecho que hubieran sillas plásticas en la sala de lectura era una pista sobre como funcionaba todo. Me dijeron que no había nada digitalizado, que estaban justo trabajando en eso, así que qué pasara al depósito nomás y fuera sacando lo que necesitara. ¡Que agrado! ¡me metí al depósito!, me preocupó un poco la falta de seguridad, pero se me pasó luego, es demasiado rico poder estar ahí a mi gusto y ojear lo que quiera. Finalmente me decidí por "La Ciudad del Ozama. 500 años de urbanismo en Santo Domingo". Un mamotreto de cien mil millones de páginas, que además de ser un manual que habla desde la fundación a la actualidad, tiene muchos planos y fuentes primarias. A leer. Aprendiendo y escribiendo. Espero tener mi primer artículo del viaje antes de partir a Ciudad de México.




En eso he andado las últimas semanas. Voy la biblioteca algunas mañanas, en la tarde me vengo a la casa, escribo, duermo, sigo viendo series y películas, camino, fumo y tomo pilsen. Increíble como se ha pasado el tiempo, todavía no sé si está pasando muy rápido o muy lento.



miércoles, 28 de noviembre de 2012

La visa para un sueño y el primer mes

Poco después de que llegué, mi hermano mayor me regaló una entrada para el concierto de Calle 13, el 15 de diciembre en San Juan, Puerto Rico. Yo le había comentado que iba a ser ese concierto y que estaba pensando ir, Calle 13 no toca en Puerto Rico hace como tres años, ¡el manso evento!, ¡además estando tan cerca!. Marce me regaló el ticket y empecé a hacer los trámites para conseguir la visa. Nunca le había dado mayor vuelta al hecho de que Puerto Rico es colonia yanki. O sea, lo había pensado, históricamente y toda esa vaina, pero nunca había reflexionado de las implicancias que eso tenía, no solo para mi y mis modestas ganas de ir a un recital. Esa reflexión queda pendiente. He aprendido bien poco de historia local.


El caso es que no es una visa cualquiera la que hay que sacar para ir a Puerto Rico, sino que una visa para ir a EE.UU. y todos sabemos lo complicados que se pusieron esos gallos después de su famoso atentado a las Torres Gemelas.
                                                                   
Con mi pasaporte italiano puedo entrar sin visa, pero me lo dejé (y para colmo: vencido) en Frutillar. Servía de poco. Fuí a la embajada italiana de acá y después de varios trámites me hicieron saber que era imposible que lo pudiera sacar desde Dominicana. Valor, fueron insoportables. Además odio la palabra "imposible". 

Así que a la embajada gringa nomás, el problema era que andaba medio contra el tiempo. Después de miles trámites más consegui mi cita para el 13 de diciembre. No alcanzaba a tener mi visa a tiempo para el concierto. Y se me ocurrió preguntar si se puede cambiar la fecha, y me metí a la web, y ¡zas! justo tenían fecha disponible para el día siguiente. Fui a la embajada (es horrorosa) con todos mis papeles (muy ñoña y ordenada, en una carpeta), con pinta de señorita (toda una dama) y la mejor actitud (eso siempre). La espera duró bastante. La entrevista poco. El caballero que me recibió fue super amable. Yo le conté de mi viaje y de mis planes y le dije que no pensaba quedarme en San Juan más de 4 días. Parece que no tengo cara de buscona*, así que con una sonrisa en la cara me dijo "¡aprobado!". Si no hubiera habido un vidrio entre nosotros lo hubiera abrazado (capaz que por eso tienen esos vidrios).

Ahora espero con el alma en un hilo que mi pasaporte vuelva sano y salvo a mis manos,  son como dos semanas que anda entre trámites consulares y la empresa de envíos. Tengo  reservada mi butaca en un barquito para ir a San Juan. Necesito buscar donde alojar.

Esto ha sido el único "atado" que he tenido en el mes que llevo acá. Y es bastante leve. Me ha ido super bien. He descansado más que la cresta. He paseado por lugares bellos. He regaloneado y comido unos dulces deliciosos (estos dominicanos son secos para la repostería). Hice mermelada para no olvidar ciertos hábitos,  he caminado como loca, conversado y disfrutado. Lo paso super bien con los chiquillos acá en la casa.


Este parque está al lado de la casa. Es gigante y hermoso.

Lo he pasado chancho. Miro con ansias todas las cosas que se vienen y soy feliz.

* Buscón: Pícaro local.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Paseos Dominicanos

Luego del paso de Sandy hemos hecho dos paseos. 

El primero fue un día de campo (¡los campos acá son selvas!). Estaba de cumpleaños el hijo de unos amigos de mi hermano y su esposa y nos invitaron a celebrar con ellos en su finca. ¡Estaba tan lindo!, había una piscina y una parrilla y cientos de mosquitos. Sin importar la cantidad de repelente que nos pusieramos nos atacaron sin piedad. Además su servidora tuvo la genial idea de pisar un nido de hormigas carnivoras. ¡Pobres pies!, pero igual nomás me mandé una caminata por la finca, vi como es el árbol del cacao y del noni, los colores son impresionantes y pasa lo mismo que en el sur de Chile: cuando llueve todo se vuelve de un verde fosforescente.




Luego de una semana de flojeo intenso (y la participación en un Simposio de Arte Religioso Dominicano altamente interesante) partimos el viernes pasado al centro del país, a una ciudad que se llama Santiago de Los Caballeros (mi hermano tenía una reunión, aparte de almorzar no hicimos nada más allí) y de ahí hicimos un camino maravilloso por unos cerros impresionantes hasta la costa norte de República Dominicana. Todos los pueblos que vi tenían la misma configuración: pequeños caseríos al lado de los caminos y "colmados" (almacenes), salones de belleza y "bancas" de apuesta como motor de las economías locales. Cero veredas, muchas motos. Para otro día queda el análisis de la cultura peatonal dominicana.

El destino final era Cabarete, donde se estaba desarrollando el Festival de Jazz, había harto movimiento, la playa es simplemente alucinante, y todos tienen unos cuerpos ridículamente bien contorneados. Me gusta esa moda de los hombres de andar sin polera.

Durante una caminata matutina por la playa vi mucha gente en el escenario donde se hacia el Festival. Obvio que fui a mirar y vi que estaban haciendo un concierto didáctico...  ¡cómo los que armabamos en el Teatro del Lago!. Aprovechando la visita de los artistas convocaron a unos niños de una fundación para un taller musical interactivo de jazz. Los niños aprendieron de ritmos, melodías e instrumentos. Fue super freak verlo como simple espectador. Me acordé harto de mi gente de allá (esa misma noche tenían en Frutillar la Gala de aniversario, es decir que trabajaban como locos). Estaba la versión tropical de todos los personajes. Me dio mucho gusto no estar en el lado de la producción sino que como espectadora, pero soy tan nerd que casi que me pongo a tomar apuntes...

Entre hamacas, cerveza, arena, sol y música se nos apareció la lluvia, entonces obligados, una vez más, a recluirnos a dormir mucho. El hotel tenía una terraza increíble con vista al mar donde tomábamos desayuno en la mañana y pilsen en la noche.

Mientras en Chile estaban de feriado jueves y viernes, nosotros acá tuvimos el lunes. Ese día fuimos a otra playa, la mejor de todas según mi hermano. Se llama Playa Grande (adivinen porque). ¡Había unas olas que se mueren! ¡estuve como 15 minutos revolcándome en la arena sin poder pararme!. Terminamos los tres con arena hasta en los lugares más recónditos después de pasarlo la raja chapoteando. En la tarde fuimos a un campo de golf que está sobre un acantilado y desde donde se ve la playa. Mi hermano jugó golf mientras con su esposa nos subimos a un carrito y paseamos de lo lindo. Acá la dinámica del golf es bastante diferente a la de Chile. Uno no tiene que ser socio de ningún club, solo pagar un derecho para usar el campo. No es tan caro como allá tampoco.

El martes volvimos a la capital. He andado entre de floja y de turista, ayer me mandé como 10 kilómetros de caminata, me duelen los músculos y mi piel ya cambió de color. También empecé a aprender como se usa el transporte público. Estoy viendo por donde más paseo, me queda hasta el 28 de diciembre para conocer y aprender lo más que pueda. Tengo pasajes para ese día a Ciudad de México, ¿conocen a alguien por allá?.

Saludos a todos y ¡buen camino!

martes, 23 de octubre de 2012

La llegada

Luego de muchos trajines logré aterrizar en Dominicana. Después del asado de la cesantía me quedaba una semana en Frutillar para desarmar la casa y hacer los últimos trámites. De ahí me fui a Santiago, donde regalonié con la familia y las y los amig@s. Estuvo bastante intenso, de acá pallá, de allá pacá. Pero bien abrazado y bien conversado.

Viajé al sábado todo el día. El piloto se llamaba Melvin, y el tipo que se sentó al lado mío en el avión era enorme. Cuando se quedaba dormido como que se desparramaba para todos lados invadiendo mi espacio vital. Igual me daba pena despertarlo a codazos (aunque lo pensé, el hombre me había prestado su frazada, así que estaba en deuda con él). Además cuando estaba consciente era super respetuoso de mi metro cuadrado. Así que no me quedaba otra que estar atenta a cada centimetro que cedía para recuperar mi espacio.

Me recogieron los chicos esa noche en el aeropuerto y en casa brindamos con unas cervezas el reencuentro. ¡Hemos copuchenteado harto!

El domingo acompañé a Marce a jugar golf, anduvimos por unos barrios super freak con unas casas que eran como La Dehesa y que a las pocas cuadras habían unos edificios de departamento nada que ver, a los que se les salía naturaleza por todos lados. Un árbol gigante saliendo de un balcón es algo que nunca había visto. Las azoteas que parecen selva tampoco. Estuvimos al sol caminando por el pastito y copucheteando un poco más. La música sonaba fuerte y estaba medio nublado. Después al super para abastecernos para el asadito. Super entretenido el supermercado. Tubérculos de todos los tipos, unos frutos rosados rarísimos, bolsas de sandía picada importada de EE.UU. Creo que una muy buena manera de conocer una cultura es ver lo que comen. Además de ver sus cementerios, claro está.

Hicimos un asadito rico. Comimos unos fierritos y unos choripanes con pebre y ají verde. De ahí más que nada se han sucedido muchas siestas, series y películas. No iba al cine hace dos años. Vimos Siniestro, da más miedo que la cresta. 

Ando recuperando pilas... ¡que rico que es flojear! ¡que rico que es estar de vacaciones! ¡que rico ya estar acá!

martes, 9 de octubre de 2012

Cesantía

Y así, los tiempos se acortan y los ciclos se van cerrando. Voy de despedida en despedida y de abrazo en abrazo. Mucha gente linda que me dice cosas lindas.

El sábado fue mi último día en la pega. Intenso y espectacular. Dejé una lista eso si con algunos cachos que no alcancé a terminar. Será nomás. Me llamó la jefa para decirme que le puse mucho color al equipo y me gustó mucho que me dijera eso.

El domingo entonces hicimos un asadito con los amigos del trabajo. Tocó un día glorioso y estaban todos los que tenían que estar. Corrió la pilsen y el cacareo, terminamos con guitarra y fogata.



Desde ayer soy oficialmente cesante. ¡Quizás hasta cuando!. Estoy llena de nervios, felicidad y nostalgia

Que fantástico poder dejar de trabajar. Me considero muy afortunada. Ayer estuve en pijama todo el día, mis únicas actividades fueron ir a la clase de inglés y comprar kuchen.

Hoy ya me levanté y estuve mirando el atlas. Creo que estaré fuera como un año... quizás un cachito más si la estrella que se me pegó en la frente me sigue acompañando.

Quiero partir ya. Quiero sol. Regalonear con mis herman@s, mis amig@s y mi mamá. Irme luego a ver a mi hermanito mayor.

¡Falta poco!